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“Para el Estado no es prioridad la infancia”: SINTRASUB-SENAME conversa con Camila Jorquera, dirigente social y madre de niña fallecida en 2018


Por Francisca Arancibia

El 4 de julio de 2018 la familia de Camila Jorquera y Mauricio Salazar sufrió un irremediable giro. Amelia, su hija de 1 año y 9 meses, falleció en el hospital Carlos Van Buren de Valparaíso mientras esperaba una cama en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del recinto de salud. El servicio estaba colapsado y no había cupo para camas ahí ni en ningún otro hospital o clínica de la región. La respuesta fue similar en Santiago.

El caso derivó en un sumario administrativo que probó que la doctora a cargo de la UCI del hospital porteño había bloqueado una cama para una supuesta operación, pese a que la niña necesitaba con urgencia.

Desde ese momento, los padres de Amelia comenzaron una lucha constante para evitar que se sigan produciendo muertes en hospitales por negligencia y falta de atención médica adecuada. Ya eran dirigentes sociales del Centro Comunitario Las Cañas, pero luego de lo sucedido levantaron el movimiento “Justicia para Amelia” que también forma parte de la “Mesa Comunitaria por la Salud Digna”, donde comunidades, trabajadores/as y estudiantes se han comprometido para hacer justicia y defender este derecho fundamental.

Por esa lucha incesante que han llevado a cabo, SINTRASUB-SENAME conversó con Camila, madre de Amelia y trabajadora social, para conocer su testimonio y conversar sobre la importancia de la organización comunitaria en distintos ámbitos, sobretodo en el contexto político y social que vive nuestro país actualmente.

¿Cómo nace la Mesa Comunitaria por la Salud Digna?

- La mesa se forma a raíz de la muerte de la Amelia, que fallece en el hospital Carlos Van Buren, entre otras cosas, por negligencia y porque una doctora le negó una cama. Lo que pasó con mi hija evidenció lo que está sucediendo en ese hospital y que es una realidad en la mayoría de los hospitales públicos de Chile, pero en Valparaíso el escenario es mucho más terrible. Hay un déficit de hospitales y todo se concentró en uno sólo que es el Van Buren, que hoy día se encuentra en una crisis profunda. Nosotros llevamos un año y medio tratando de organizarnos con los usuarios de la salud pública, tratando de dialogar con los trabajadores y trabajadoras, porque también vimos por mucho tiempo que ellos se movilizaban sólo por reajustes o luchas internas. Sin embargo, hace como un mes, explotó la olla de lo que está pasando en el Van Buren: la falta de insumos, la falta de espacios, de camas, de jeringas. Se trata de una situación de crisis sanitaria total y que el Estado no ha reconocido a través de su ministro. Entonces, a través de la Mesa Comunitaria hemos logrado unirnos como usuarios en ese espacio, que es el hospital, pero también a nivel primario, en los CESFAM para poder seguir articulando espacios de organización en los territorios.

En esa línea, la crisis sanitaria la han visto no solamente en los hospitales públicos, sino que también la han podido constatar en los CESFAM de la comuna…

- Claro. Lo que nosotros hemos podido visualizar es que este es un problema mayor y que es un problema del sistema. El modelo neoliberal ha permitido que existan clínicas privadas y que exista un desvío de fondos al sistema privado. Hoy día vemos como las mismas medidas que establece el Gobierno tienen que ver con la inyección de recursos públicos para las clínicas privadas, para un subsidio de privados, entonces, actualmente, la estrategia no es fortalecer la salud pública, ni la comunitaria, sino que seguir privatizando y que unos pocos se sigan llevando la plata de todos nosotros. Y bueno, por eso mismo, el ministro Mañalich fue sacado del Colegio Médico y tiene una serie de juicios en contra de él por faltas a la ética. Era uno de los mayores accionistas de la Clínica Las Condes cuando la misma clínica se adjudicó muchos dineros públicos, entonces la cuestión está patas pa’ arriba.

Y en ese contexto de crisis del servicio público, ¿uno puede evidenciar que quien más se lleva las repercusiones de ello es la niñez y la juventud de los territorios y los cerros?

- Nosotros creemos que sí tiene que ver con eso, que la prioridad hoy día no está puesta en los niños y en las niñas. Vemos temas de salud mental, por ejemplo, que no son prioridad hoy día para el Estado ni en los CESFAM, que no privilegian el desarrollo comunitario. Faltan espacios en el mismo hospital o instancias previas, con una mirada más biopsicosocial, una mirada que sea previa a la enfermedad, desde la prevención.

¿Crees que, en el ejercicio dentro de los hospitales o en los CESFAM, la relación que se da entre profesionales o trabajadores con la niñez y la juventud es la adecuada? Al menos desde el área del SENAME, constatamos que si bien la mayoría de los niños y niñas están inscritos en los consultorios, esto no se condice con la asistencia, por ejemplo.

- Sin duda que lo que hemos podido evidenciar es la falta de humanización en el trato de muchos profesionales, que no ven a los niños y niñas como sujetos de derecho y se centran sólo en la enfermedad. Pensamos que la mirada debiese ser desde antes, con una mirada comunitaria desde los CESFAM. Los niños después de los 6-7 años no vuelven a ir al CESFAM, no hay un vínculo entre el centro de salud y los espacios comunitarios y tampoco con las escuelas. Entonces, finalmente, hoy para el Estado  y algunos profesionales no es prioridad la infancia. Y bueno, yo creo que todo este movimiento también da un espacio para un nuevo cambio de paradigma y nuevas formas que hay que empezar a ocupar en espacios institucionales para poder ir cambiando los métodos e ir humanizando un poco más el trato hacia los niños y las niñas. Porque finalmente ellos son nuestro futuro y hay caleta de niños que están siendo vulnerados a diario, lo vemos a cada rato y es responsabilidad de nosotros como sociedad, pero también de las instituciones que están ahí para ellos, es su trabajo.

Tú eres trabajadora social, desde esa perspectiva, ¿cuál es la invitación que podrías hacer a los compañeros trabajadores, no solamente sociales, sino que a quienes trabajan con la niñez y juventud en el ámbito de la salud?

Yo, que estoy hace un tiempo trabajando en los espacios comunitarios, creo que de ahí he podido rescatar el mayor aprendizaje, más que en la academia, que está súper alejada de la realidad misma. La invitación es a que los trabajadores/as sociales puedan salir al territorio, salirse del box y mirar un poquito más allá de la institución que tienen.



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