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Feroz: Una obra teatral que invita a los trabajadores/as de la Red SENAME a la reflexión crítica.


“Los niños no hablan cuando los grandes están hablando. Esa es una verdadera mierda que ha atrofiado la libertad”, Danilo Llanos, director del Centro de Investigación Teatro La Peste.

Este 1 de agosto a las 20 horas, en el Teatro Municipal de Valparaíso, se presentará Feroz, una obra que instala la violencia estatal contra niños, niñas y adolescentes vulnerados en sus derechos. Como SINTRASUB-SENAME creemos fundamental reflexionar respecto a la crisis del SENAME, qué posición tomamos respecto a la negligencia estatal y qué autocritica realizamos como trabajadores/as que ejercemos en la primera línea de la intervención. Esto de cara, por supuesto, a que, como trabajadores/as, tengamos opinión y propuestas frente a la frivolidad institucional. En ese sentido, el teatro crítico se transforma en una herramienta pedagógica, que sin duda alguna, nos pueda aportar en este proceso.

Por ello, quisimos entrevistar a Danilo Llanos, director del Centro de Investigación Teatro La Peste, quienes en 2018 presentaron la Obra “Feroz”, inspirada, entre otros documentos, en el libro testimonial Mi infierno en el Sename, de Edison Llanos (2017, Editorial Ceibo).

Aquí les dejamos su visión y reflexión en torno a la obra Feroz y su relación con la problemática SENAME:

¿Cómo surge la idea de realizar un montaje centrado en la problemática del Sename? ¿Qué sabían ustedes, como compañía, de la realidad que se vive al interior de los centros?

Como Centro de investigación siempre nos ha interesado abordar espacios de discusión que están en el lugar más invisible, más desplazado. Trabajar en el sitio marginado. En ese sentido, la reflexión que hicimos – después que conocimos la cifra de los 1313 niños y niñas,  asesinados por el estado chileno, entre otros materiales-  fue de visualizar allí un espacio abyecto  al que a nadie le importaba. Pero realmente, a nadie la importaba.  La reflexión también fue la entender que estábamos hablando de niños y niñas. Seres con esa fragilidad, con esa vulnerabilidad y que el estado, lo había asesinado. En ese lugar peligroso, quisimos entrar ya que sabíamos que desde allí había una urgencia de contar algo, y hacerlo de un modo radical.

Por cierto que un sabe, al menos desde una dimensión superficial. Pero cuando aparecieron los 1313 y llega a mis manos los libros: “Mi infierno en el SENAME”, “Huellas Imborrables” (Investigación de la U. del Desarrollo) y “Cartas desde Adentro” (Libro censurado el año 2016),  además de todas las cuestiones que siguen apareciendo, te empiezas a dar cuenta que solo conocías un ínfima parte de esta aberración institucional. Un grupo importante de niños y niñas de esta país, a los que se supone el estado debe resguardar por sobre todas las cosas, los estaban asesinando. Nos interesó mucho no quedarnos con esa primera capa de información, quisimos ingresar desde nuestro territorio de acción, que es  el Quehacer teatral; desde allí levantar todas las interrogantes posibles.

En el montaje, hay una apuesta por romper el adultocentrismo, la mayoría de los actores en escena son precisamente niños, niñas y pre-adolescentes. Son ellos quienes llevan el relato. ¿Cuál fue la reflexión detrás de esa decisión? ¿Cómo ha sido trabajar con ellos?

Cuando se discute, reflexiona y alega respecto del SENAME, hablan adultos. Los abogados son adultos, los diputados son adultos, los trabajadores de esos centros son adultos. Todos son adultos. Siempre la solución la tienen los adultos. Hemos crecido con la carga de que “los niños no hablan cuando los grandes están hablando”. Esa es una verdadera mierda que ha atrofiado la libertad.  Y respecto de este caso, el SENAME, si se trata de soluciones, descargos o reflexiones, ¡NUNCA SE HAN ESCUCHADO A LOS NIÑOS Y NIÑAS!.  Hay un texto en la obra en en el que uno de  los niños irónicamente dice: “Gracias por hablar por nosotros, gracias por solucionar nuestro problemas. Los adultos solucionarán todos nuestros problemas. Mientras, ellos, los niños, seguirán apretándose para no llorar”. Los adultos, los que han hablado, aún siguen intentando solucionar algo. Y ellos, los adultos, sobre todo lo que tienen poder, han sido los que los han dejado morir.

Trabajar en este contexto con niños y niñas ha sido puro aprendizaje. Como director he tenido que contener mis  procedimientos de dirección  y crear nuevos para poder desplegar material en la escena. Sin lugar a dudas hay un antes y un después en mi carrera como director y hombre de teatro luego de trabajar en este montaje en donde tuve que conducir niños  y niñas para construir estos relatos. Ha sido un goce, un placer, pero también un dolor muy, muy profundo.  Esta paradoja hace que el trabajo sea mucho más interesante. Los niños cuenta estos relatos desde el juego,  eso permite que los testimonios se sitúen en una dimensión mucho más significante, mucho más violenta, mucho más perturbadora, y por sobre todas las cosas mucho  más humana.

La muerte de Lissette Silva en el CREAD Galvarino, en 2016, destapó una cruda realidad al interior de los centros del SENAME. Una crisis que llevaba años pero de la que nadie se hizo cargo. Se dejó en evidencia la negligencia de las instituciones y la indiferencia de la ciudadanía ¿Dirían que, en ese sentido, existe una interpelación al espectador en la obra?

Por supuesto. Todo aquel que vea la obra se sentirá interpelado(a) por niños y niñas. Es necesario recibir esas interrogantes y modificarnos. Modificar. Movilizar. Hacer estallar todo. Si no se modifica, es porque sencillamente no le importa.

¿Creen que sería importante que trabajadores y trabajadoras del SENAME puedan asistir a funciones de la obra Feroz? ¿Por qué?

Partimos dela base que creemos que nos gustaría que nuestras obras las viera la mayor cantidad de gente posible. Y que en específico, que  la vean los y las trabajadores(as) del SENAME, nos parece del todo pertinente. Cuando uno mira en distancia lo que se ha transformado en algo cotidiano, la consternación y reflexión son mucho más veloces y profundas.  A ratos el quehacer diario nos hace normalizar – o incorporar- algo y transformarlo en algo inamovible.  Por lo tanto, ver FEROZ abre la posibilidad de que tal vez esos testimonios que han escuchado desde hace tiempo, entren al  cuerpo de una manera distinta a como ha ingresado en su espacio de cotidianidad. Ese momento, es el lugar de modificación. Invitamos a todos y todas los y las trabajadores(as) del SENAME  a ver FEROZ para que podamos juntes mirar aquello que tal vez ya no lo vemos con ojos cargados de sorpresa, sino que con miradas saturadas de rutina.



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